Bergoglio estuvo vinculado al dictador Emilio Masera, dice Verbitsky

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, afirmaba que las denuncias sobre la vinculación del actual papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, con la dictadura militar que asoló Argentina entre 1976 y 1983 no eran más que una “campaña de difamación”. En el presente artículo, Verbitsky no solo se reafirma en sus acusaciones, sino que las apoya en documentos sobre los que tanto el nuevo Papa como su portavoz han preferido no pronunciarse. El periodista recupera testimonios que apuntan a que la colaboración de Bergoglio con los militares argentinos no se limitó al conocido caso de los dos sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics, secuestrados y  torturados después de que él les retirara su protección.

Las acusaciones contra Bergoglio fueron formuladas por primera vez antes de que existiera Página/12. Su autor fue Mignone, director del órgano oficial de la Acción Católica, Antorcha, fundador de la Unión Federal Demócrata Cristiana y viceministro de Educación en la provincia de Buenos Aires y en la Nación. Ninguno de esos cargos podía alcanzarse sin la bendición episcopal. En su libro Iglesia y dictadura, de 1986, Mignone escribió que los militares limpiaron “el patio interior de la Iglesia, con la aquiescencia de los prelados”. Para Mignone, Bergoglio es uno de los “pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”.

Dos décadas después encontré por azar las pruebas documentales que Mignone no conoció y que confirman su enfoque del caso. Que Bergoglio haya ayudado a otros perseguidos no es una contradicción: lo mismo hicieron Pío Laghi e incluso Adolfo Tortolo y Victorio Bonamín.

Bergoglio tenía vinculación con Massera. No son sólo los casos de Yorio, Jalics y Mónica Mignone, de cuyo secuestro la Compañía nunca formuló la denuncia pública. Otros dos curas, Luis Dourrón, que luego dejó los hábitos, y Enrique Rastellini, también actuaban en el Bajo Flores. Bergoglio les pidió que se fueran de allí y cuando se negaron hizo saber a los militares que no los protegía más, y con ese guiño los secuestraron”. Bergoglio dijo que vio dos veces a Videla y otras dos a Massera. En la primera reunión con cada uno, ambos le dijeron que no sabían qué había ocurrido y que iban a averiguar. En uno de sus testimonios judiciales, Bergoglio reconoció que habló conmigo sobre el secuestro de Yorio y Jalics. Pero dijo que nunca oyó hablar de la isla “El Silencio”. Siempre el doble juego, la admisión privada y la negativa pública.  Durante la investigación encontré por azar en el archivo del ministerio de Relaciones Exteriores una carpeta con documentos que a mi juicio terminan con la discusión sobre el rol de Bergoglio en relación con Yorio y Jalics. Busqué una escribana que certificó su ubicación en el archivo, cuyo director de entonces, ministro Carlos Dellepiane, los guardó en la caja fuerte para impedir que fueran robados o destruidos. Por eso, Bergoglio y su portavoz callan sobre estos documentos y prefieren descalificar a quien los encontró, preservó y publicó.

Hemos visto como la gran ramera y los gobiernos han fornicado durante años perjudicando así a la humanidad.

Bergoglio siempre has sido un lobo, un hombre vil que ha usado su “PODER” simplemente para engañar y dañar, pero pronto, muy pronto, Gran ramera se acerca el día de la justa retribución, el día en que el mismo Dios, José Luis De Jesús, acabara contigo y es entonces cuando el mundo vera el humo de tu incendio, y se escuchara el lloro y el crujir de dientes. Se establecerá el único gobierno justo, el que Dios ha preparado para sus hijos, sus primicias. Abba Padre!!

Fuente:

http://canarias-semanal.org/not/7648/verbitsky___bergoglio_estuvo_vinculado_al_dictador_emilio_massera___videos_/

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